Clara Cordero: Cuando la autonomía y responsabilidad del alumno se convierten en tortura

Clara Cordero: Cuando la autonomía y responsabilidad del alumno se convierten en tortura

Por Clara Cordero, maestra de Educación infantil y formadora docente en innovación educativa

Vivimos en un momento donde la dicotomía entre deberes sí o deberes no parece enfrentar a la comunidad educativa. Desde la oposición entre los mismos docentes hasta la que sucede en las familias. Mientras algunos docentes pugnan por la necesidad de establecer hábitos de estudio a través de los deberes en casa,otros creen que el exceso de horas lectivas es más que suficiente para dejar ese tiempo de ocio y descanso a los niños en casa.

Desde el lado de las familias, las que, quieran o no, se ven obligadas también a tener tareas para casa, ya sea apoyando a sus hijos en lograr esa autonomía, responsabilidad o hábito o incluso trasladando a cada uno a sus respectivos proyectos con compañeros, otros, en cambio, solicitan y requieren a los docentes esa “mínima actividad” para casa, porque el ocio no se comprende cómo aprendizaje.

¿QuéClara Cordero valor tienen los deberes mecánicos en el proceso de aprendizaje del alumno?

Deberes no, pero con matices

Creo que el tono de mis palabras deja claro que no, no estoy a favor de los deberes tal y como están planteados actualmente. Pero, como en todo, estas palabras están llenas de matices:

  • Sí a establecer rutinas de aprendizaje autónomo, pero eso no quiere decir que los torturemos repasando las mismas cosas una y otra vez hasta el infinito. El aprendizaje requiere novedad, motivación y asimilación y ello implica un cambio en la concepción de los deberes.
  • Sí a fomentar la responsabilidad del aprendiente. Se trata de una labor conjunta entre familias y escuela pero cada una en su contexto. Repetir una y otra vez las mismas cosas de un contexto a otro empobrece. Buscamos el enriquecimiento de cada entorno. El familiar supone una responsabilidad centrada en su lado más cercano que se va construyendo día a día desde su nacimiento. Implica un aprendizaje de sí mismo dentro de un núcleo familiar que desarrolla un tipo de valores diferentes a los que observamos en la escuela, más social y solidario, quizá. En principio, la escuela debe ser complementaria y favorecer que esos valores se asienten de manera universal favoreciendo la interacción entre los distintos agentes y la comunicación.

El aprendizaje requiere novedad, motivación y asimilación y ello implica un cambio en la concepción de los deberes.

  • Si a construir aprendizaje a partir de conocimiento o prácticas de la escuela. De hecho, es lo ideal. Que el aprendizaje en la escuela sea exportable a otros contextos. Que fomente la creatividad y el pensamiento crítico, que no se logra en absoluto con la repetición constante. Hay momentos para todo y el “no hacer” o lo que llamamos “aburrirse” puede ser la clave de una nueva genialidad. Fijaros que la manera en que nuestro cerebro desarrolla su potencial creativo suele darse en momentos transitorios de actividades, cuando paseas, vas en el bus o estás a punto de dormir y tu mente se relaja y deja llevar, cosa prácticamente imposible si estamos sometidos a la presión de hacer deberes para mañana.
  • No a que la carga cognitiva y física supere con creces las capacidades de nuestros alumnos. ¿Qué sentido tiene sobrecargarles? ¿Queremos que desde pequeños estén estresados? ¿Conocemos los efectos y consecuencias de ese estrés? ¿No nos estamos pasando de exigencias? Queremos niños y no adultos en miniatura. Me atrevo incluso a decir que ojalá los adultos fueran todavía algo niños. Y, ¿qué sucede con esa maleta que llevan diariamente sobre sus espaldas? ¿Alguien ha pensado en cómo repercutirá esto en su salud? Cuántos niños de 8 y 9 años tienen problemas musculares actualmente. ¿Acaso te recuerdas a ti mismos con tirones, contracturas o tendinitis cuando tenías esa edad? Esto sin duda es una clara evidencia de los excesos de los deberes: libros, cuadernos, macroestuches… ¿Multiplicado por 8?

Queremos niños y no adultos en miniatura. Me atrevo incluso a decir que ojalá los adultos fueran todavía algo niños.

  • No a eliminar el juego en sus vidas. ¿Os habéis dado cuenta de que no tienen tiempo para jugar? Y no me vale que va a fútbol o baile, ya que son extra escolares que se han convertido también en obligación, en la necesidad de ocupar su tiempo, les guste o no. Porque no les damos opción. Partimos de “¿qué prefieres fútbol, karate o baile?”. Pero ¿dónde está el quedarte en casa y no hacer nada? Esa no es opción. Compartir, generar, inventar y jugar con ellos mismos, con sus cosas, con sus hermanos… ¿Os habéis dado cuenta de que actualmente los hermanos son algunos como extraños?

No sé si la respuesta a la situación actual es debida a un exceso de temario al que hay que dar salida o a la exigencia de ampliar conocimientos no contemplados. Pero lo que está claro es que interferir en el ritmo familiar de manera tan abrupta y utilizar trabajos mecánicos sin significado no es la vía ni para hablar de aprendizaje ni de motivación, esfuerzo….

Es necesario reformular las metodologías que se aplican en el aula para comprender necesidades y contextos para planificar con sentido y significado y que realmente logremos un aprendizaje motivado y eficaz. Estas son solo algunas reflexiones que nos sirven de punto de partida para seguir analizando la situación actual de los deberes.  ¿Compartes la tuya en los comentarios?


Clara Cordero

Soy maestra de Educación infantil y formadora docente en innovación educativa. Todo lo que implica crecimiento, exploración y colaboración ha supuesto para mí la vía de entrada en el mundo educativo desde diferentes escenarios tanto a nivel formal como informal. Dentro del universo infantil mi experiencia ha estado enfocada al desarrollo de destrezas y habilidades a partir del pensamiento creativo y la pedagogía de la imaginación. Talleres de motivación lectora, de desarrollo creativo y motriz desde los talentos individuales de cada alumno hasta la integración en un mundo al que pertenecemos todos. Las capacidades comunicativas y emocionales del niño como punto de partida de su crecimiento personal en la escuela. En mi faceta de formadora docente, y dado que soy una eterna aprendiz, desarrollo mi labor en diversas instituciones educativas (INTEF, Telefónica, centros de formación regionales…), con carácter presencial y muchas de ellas enfocadas al e-learning. Centrada en la innovación educativa y siempre desarrollando procesos activos que puedan mejorar la calidad y eficacia de la enseñanza en la escuela. Coordino y gestiono comunidades de aprendizaje docente, aprovechando todo el potencial de las redes para construir conocimiento entre todos, para compartir y sacar el máximo de cada uno en proyectos comunes. Visítame en www.agorabierta.com.

 

Newsletter

Inscríbete en nuestra newsletter para enterarte de todas las novedades

Comentarios

  1. Me ya encantado este post! Como mamá de 2 hijos y capacitadora de Adultos he leído en cada párrafo absoluta identificación a lo que vivimos día a día. Tanto padres como educadores. Felicitaciones! Saludos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *